Tabla de Contenido/ Table of Contents
- 1 Miami-Dade – Florida – E.E U.U. en juego: 7 verdades brutales para el GOP antes del midterm de 2026. La izquierda no duerme. Nosotros sí.
- 2 Verdad brutal #1: la victoria de 2024 fue un punto de partida, no una línea de meta
- 3 Verdad brutal #2: el chairman condal tiene que dejar de pelear con los suyos
- 4 Verdad brutal #3: los méritos no se piden en Tallahassee, se ganan en la acera de la calles de Miami-Dade
- 5 Verdad brutal #4: Florida no es inmune — Tallahassee también se está distrayendo
- 6 Verdad brutal #5: el midterm nacional se está jugando en distritos como los nuestros
- 7 Verdad brutal #6: esta lucha no va a ser fácil y tampoco va a ser justa
- 8 Verdad brutal #7: el plan de rescate tiene 7 puntos y arranca ya
- 9 Una luz en la oscuridad: la vieja guardia que sí está despierta
- 10 A los republicanos de a pie: el partido es de ustedes, no de los comunicados
Miami-Dade – Florida – E.E U.U. en juego: 7 verdades brutales para el GOP antes del midterm de 2026. La izquierda no duerme. Nosotros sí.
Columna de opinión | Miami-Dade · abril de 2026
Hay un silencio muy particular en Miami-Dade estos días. Es el silencio de un partido que ganó una elección histórica y se durmió convencido de que el trabajo estaba hecho. Es el silencio de los sábados, de todos los días, sin brigadas de canvassing, de los clubes republicanos que se reúnen para cortar torta y posar para la foto, de los líderes que confunden una victoria presidencial con un legado eterno.
Ese silencio, si no lo rompemos nosotros, lo van a romper los demócratas en noviembre. Y va a doler en tres frentes al mismo tiempo: en el condado, en el estado y en Washington.
Verdad brutal #1: la victoria de 2024 fue un punto de partida, no una línea de meta
Sí, Miami-Dade se pintó de rojo. Sí, Trump ganó el condado por primera vez en 36 años con 55.19% del voto. Sí, hay 464,370 republicanos inscritos frente a 440,790 demócratas. Todo eso es cierto, y los que trabajamos en esa victoria tenemos derecho a sentirnos orgullosos.
Pero hay una diferencia enorme entre celebrar una victoria y administrarla. La primera dura una noche. La segunda exige salir a la calle todos los fines de semana durante los siguientes dos años.
Mientras nosotros celebramos, UNITE HERE Local 355 —el sindicato hostelero con 7,000 miembros y base en Miami Gardens— ya está tocando puertas. Unite305, el movimiento cívico que declara en su portal buscar «prevenir el fascismo y construir poder político demócrata en Miami-Dade», ya está tocando puertas. El Partido Demócrata del condado lanzó su operativo midterm con el lema «Restore Our Country», con eventos cada fin de semana y caucus hispano, negro y juvenil funcionando en paralelo.
Y ya nos pegaron una vez: Eileen Higgins, demócrata, ganó la alcaldía de Miami por 18 puntos en noviembre de 2025, con apenas 21% de participación. Los suyos fueron a votar. Los nuestros se quedaron en casa creyendo que Miami-Dade ya estaba ganado para siempre.












Eso no fue un accidente. Fue un aviso.
Verdad brutal #2: el chairman condal tiene que dejar de pelear con los suyos
Carta abierta al chairman del Partido Republicano de Miami-Dade, Kevin J. Cooper, y a la mesa directiva que él lidera.
Señor chairman: los republicanos que lo respaldaron 83 a 15 en diciembre de 2024 no lo eligieron para administrar peleas internas. Lo eligieron para defender el condado. Y sin embargo, lo que ha ocupado el oxígeno del partido en los últimos meses no ha sido un plan de campo agresivo, no ha sido un calendario público de brigadas de canvassing en Kendall, Hialeah, Homestead y Doral. Ha sido un escándalo interno —el chat de WhatsApp de su Secretario Abel Carvajal, — y una serie de preguntas que a la base le gustaría que usted respondiera de frente.
¿Cuántas reuniones plenarias ha convocado usted del Republican Executive Committee en lo que va de 2026?
Publique las actas. ¿Cuántas brigadas de canvassing ha dirigido personalmente este trimestre? Publique las fotos y las métricas.
¿Cuál fue el proceso interno por el cual se gestionó el caso Carvajal, y quiénes quedaron posicionados después en los cargos de la junta?
Publique los votos.
¿Quién está rellenando los cupos vacantes y bajo qué criterio? Publique los nombres.
Si las respuestas son tan claras como el partido merece, este párrafo sobra y usted queda bien. Si las respuestas incomodan, entonces la base tiene razón en estar preocupada. La transparencia es la única respuesta a la sospecha, y en un partido que acaba de conquistar el condado después de 36 años, no podemos permitirnos ni una ni la otra.
Todos los partidos tienen peleas internas. Eso es normal. Lo que no es normal es que esas peleas consuman más energía pública que la operación de campo contra el adversario, ni que la composición de la junta se decida a puerta cerrada mientras los voluntarios de a pie se enteran por WhatsApp.
El enemigo del GOP de Miami-Dade no es el republicano que no le gusta a nadie. El enemigo es el voluntario demócrata que está tocando la puerta de su vecino a las 9 de la mañana del sábado mientras usted redacta comunicados.
Verdad brutal #3: los méritos no se piden en Tallahassee, se ganan en la acera de la calles de Miami-Dade
Hay un patrón que en política se llama «the national spotlight trap»: el líder local que empieza a comportarse como si su trabajo principal fuera conseguir reconocimiento fuera de su condado. Una foto con el presidente. Un retweet del senador. Un discurso en Tallahassee. Una mención en Florida Politics o en The Floridian.
Todo eso tiene su valor, pero no reemplaza el trabajo de suela de zapato. Ningún tweet, por más bien intencionado que sea, registra un votante en Cutler Bay. Ninguna invitación al Lincoln Day Dinner llena un gimnasio de voluntarios el sábado a las 8 de la mañana. Ningún elogio desde Washington toca una puerta en Sweetwater.

Los méritos que importan en Miami-Dade se construyen aquí, no se cobran allá. Se ganan con números publicados de canvassing semanal, con metas trimestrales de registro, con brigadas bilingües entrenadas, con presencia en cada uno de los 34 municipios del condado. Se ganan publicando un scoreboard de campo público. Si ese scoreboard no existe, o si el del adversario nos está ganando, todo lo demás es teatro.
Verdad brutal #4: Florida no es inmune — Tallahassee también se está distrayendo
Subamos el zoom. Miami-Dade no es una isla: es la pieza más grande del tablero estatal. Y el tablero estatal también tiene problemas.
El chairman del Republican Party of Florida, Evan Power, lleva el mando desde enero de 2024, cuando reemplazó a Christian Ziegler en medio del escándalo que sacudió al partido. Fue reelegido en enero de 2025 con una votación aplastante de 183-19. Bajo su liderazgo, Florida celebró la mayor victoria presidencial republicana desde 1988 y expandió la ventaja de registro estatal a más de un millón de votantes sobre los demócratas. Todo eso es real y se reconoce.
Pero en enero de 2026, cuando el representante republicano Neal Dunn anunció que no buscaría reelección en el distrito congresional FL-2, el chairman Power declaró que estaba considerando postularse él mismo al Congreso. Terminó presentando su candidatura para la primaria republicana de agosto de 2026.
Es su derecho. Lo que no está claro es cómo dirige simultáneamente el partido estatal rumbo al midterm más importante en una década mientras hace campaña en su propio distrito. Un chairman no puede estar en dos lugares a la vez. Y Florida no puede costear un chairman a medias.
Las alarmas están encendidas:
- Emily Gregory, demócrata, le ganó hace pocas semanas a un candidato endosado por Trump en el distrito que incluye Mar-a-Lago. Participación: 29%. Ganó por disciplina de mensaje sobre vivienda y seguros.
- Brian Nathan, demócrata y veterano de la Marina, le ganó al GOP un escaño del Senado estatal en Tampa Oeste, pese a que los republicanos lo superaban en más de 7,300 votantes inscritos y Nathan fue superado 10 a 1 en gasto.
- Los demócratas han flipeado 30 escaños legislativos republicanos a nivel nacional desde 2024, una tendencia que no respeta fronteras estatales.
- Nikki Fried, chair del Partido Demócrata de Florida, está reorganizando activamente su maquinaria con un discurso de «asequibilidad» que está funcionando porque los precios de seguros, vivienda y salud siguen subiendo.
- Una nueva encuesta de abril de 2026 sugiere que Florida podría ser políticamente competitiva en noviembre, y que los votantes —cuando se les pregunta directamente— inclinan ligeramente hacia los demócratas en la intención para el Congreso.
Power dice que es «ruido». Con respeto: llamar ruido a dos derrotas consecutivas de candidatos endosados por Trump, en el estado que supuestamente ya se ganó, es exactamente la actitud que nos va a costar la Florida entera. El chairman estatal tiene que estar en la acera igual que el chairman condal. Y tiene que decidir si dirige el partido o si hace campaña por su distrito. Ambas cosas, hechas a medias, no equivalen a una hecha bien.
Verdad brutal #5: el midterm nacional se está jugando en distritos como los nuestros
Subamos el zoom una vez más. Miami-Dade no es solo Miami-Dade. Miami-Dade decide escaños de la Cámara federal, y esos escaños deciden quién controla el Congreso de los Estados Unidos.
La aritmética nacional es implacable. El Senado está 53-47 a favor de los republicanos. En la Cámara, la mayoría es aún más estrecha. Los demócratas solo necesitan flipear un puñado de distritos para voltear el Congreso y bloquear toda la agenda del presidente Trump en sus últimos dos años.
En agosto de 2025, Michael Whatley renunció como chairman del RNC para postularse al Senado por Carolina del Norte contra el ex gobernador demócrata Roy Cooper, una de las carreras más caras y disputadas del ciclo. Ganó la primaria en marzo de 2026. Joe Gruters, senador estatal de Florida y aliado cercano de Trump, tomó las riendas del RNC. Gruters es capaz, conoce la Florida como pocos, y tiene la confianza de la Casa Blanca. Pero el RNC viene de recortes de personal importantes en 2024, y la operación de campo nacional está más descentralizada que nunca.
Eso significa una cosa: la responsabilidad del ground game en cada condado está en los condados. Nadie va a enviar caballería desde Washington a salvar Miami-Dade.
Mientras tanto, del otro lado:
- El PAC Workers Vote de UNITE HERE recaudó más de 22 millones de dólares solo en 2020 para gasto independiente. En 2024 movilizó más de 2,000 canvassers en diez estados y tocó más de 4.3 millones de puertas con 500,000 conversaciones directas.
- Las victorias demócratas en Virginia y New Jersey en 2025 fueron decisivas, con un panorama nacional que favoreció a los demócratas en elecciones off-year.
- Los senadores republicanos vulnerables en 2026 incluyen a Susan Collins (ME), a la titular Ashley Moody (FL) frente a Alexander Vindman, y a Jon Husted (OH). Si caen dos, cae la mayoría del Senado.
- En la gobernación de Florida, David Jolly, ex republicano reconvertido a demócrata hace menos de un año, lidera la primaria demócrata y está montando una candidatura seria contra Byron Donalds, el favorito republicano.
¿Qué tiene que ver todo esto con un republicano que vive en Westchester o Palmetto Bay? Todo. Porque cada puerta que se toca en Miami-Dade cuenta doble: cuenta para la alcaldía municipal, para la comisión del condado, para la Cámara estatal, y cuenta para el distrito congresional federal que puede ser la bisagra entre una mayoría republicana o una minoría en Washington en enero de 2027.
Verdad brutal #6: esta lucha no va a ser fácil y tampoco va a ser justa
Conviene decirlo con todas sus letras: los republicanos siguen creyendo que esto se gana solo.
La izquierda llega con ventajas estructurales importantes: un sindicato nacional (UNITE HERE) con track record probado en Nevada, Arizona, Pennsylvania y Georgia; un super PAC que recauda decenas de millones; una base de trabajadoras inmigrantes, hispanas y negras que viven en los mismos barrios donde tocan puertas; y una disciplina de mensaje que repite cada fin de semana, sin cansarse, sin rendirse.
Todo eso es legal. Está protegido por la Primera Enmienda y por el fallo de la Corte Suprema de 2010 en Citizens United v. FEC. Lo único que se puede hacer es competir, y para competir hay que estar en la calle.
La izquierda no necesita ganarnos todo. Le basta con morder dos o tres distritos de la Cámara estatal, una comisión de condado, una alcaldía municipal más como la de Miami, y dos escaños del Senado federal. Con eso narran que la ola roja se desinfló. Con eso levantan fondos para 2028. Con eso recuperan terreno que nos costó una generación ganar.

Verdad brutal #7: el plan de rescate tiene 7 puntos y arranca ya
No es una lista de deseos. Es un piso mínimo, en tres niveles.
A nivel condal (Miami-Dade):
- Plan de campo público antes del 1 de mayo. El chairman Cooper publica metas semanales de canvassing, metas mensuales de registro de nuevos votantes, y territorios prioritarios por precinto. Si no hay métricas públicas, no hay estrategia; hay improvisación.
- Horas obligatorias en la calle para cada elected. Cada republicano electo —senadores, representantes estatales, comisionados, alcaldes municipales— se compromete con un cupo fijo de horas de canvassing al mes. Quien no se suma, se explica a la base.
- Brigada permanente de registro en la demografía que cambia. Doral, el suroeste, Homestead y la zona norte del condado. Donde el demócrata está entrando antes que nosotros.
- Se cierra el capítulo interno. Los escándalos de WhatsApp, las filtraciones entre facciones, los memes contra republicanos moderados a los que llaman «RINOs» — todo eso se apaga. Cada día peleándose por dentro es un día perdido por fuera.
A nivel estatal (Florida):
- El chairman Power decide: o dirige Tallahassee o hace campaña en FL-2. Las dos cosas a la vez, a media máquina, no funcionan. Y Florida necesita un chairman a tiempo completo con un plan de contención en los distritos donde ya nos mordieron (Palm Beach, Tampa) y con recursos urgentes para proteger a la senadora Moody.
A nivel federal (RNC y Congreso):
- El RNC bajo Gruters arma una operación coordinada de campo en los condados pivote, con Miami-Dade a la cabeza. No más confiar en que los condados se salvan solos: la Cámara se pierde por márgenes pequeñísimos en distritos concretos, y uno de esos distritos pasa por aquí.
- Los republicanos de a pie asumen lo que el aparato no asume. No esperen a que el partido los llame. Llamen ustedes al partido. Preséntense el sábado. Lleven un vecino. Registren tres votantes. Hagan lo que haga falta. Porque el aparato, en todos sus niveles, está distraído.
Una luz en la oscuridad: la vieja guardia que sí está despierta

Esta columna empezó con un silencio, pero no puede cerrar sin reconocer a quienes ya rompieron ese silencio por cuenta propia, sin esperar a que el partido los convocara.
En Miami-Dade existe una iniciativa ciudadana —republicanos de corazón, en su mayoría de la vieja guardia cubana, venezolana y nicaragüense— que se reúne todos los sábados, de 11 de la mañana a 3 de la tarde, en el Tropical Park sobre Bird Road, para apoyar al presidente Donald J. Trump y defender la agenda MAGA, Make America Great Again. No los convocó el chairman. No los convocó Tallahassee. No los convocó Washington. Se convocaron ellos mismos, porque entienden lo que muchos en las oficinas del partido todavía no terminan de procesar: que salvar a América no es una consigna de campaña, es un trabajo de todos los sábados.
Son los mismos que hicieron posible el 55.19% de Trump en noviembre de 2024. Son los mismos que saben lo que cuesta perder un país, porque ya perdieron uno. Llegan con banderas de Estados Unidos, de la Cuba libre, de la Venezuela libre, de Israel. Con megáfonos. Con carteles hechos a mano. Con hijos y nietos. Sin presupuesto, sin coordinadores pagados, sin consultores. Solo con convicción y cuatro horas de su sábado.
Esa es la verdadera base del partido. Esa es la gente que hay que multiplicar. Si el Miami-Dade GOP quiere entender cómo se construye un ground game de verdad, no tiene que viajar a Washington ni contratar una agencia. Tiene que ir al Tropical Park un sábado, pararse al lado de esos ciudadanos, y preguntar:
«¿cómo puedo ayudar a que ustedes sean más cada semana?»
Porque ese tipo de organización —orgánica, voluntaria, ciudadana, movida por principios y no por nómina— es lo único que en política le gana al músculo sindical de la izquierda. No gana con presupuesto. No gana con marketing. Gana porque viene del corazón.
A los republicanos de corazón que ya están en Tropical Park todos los sábados: ustedes ya despertaron. Gracias. Ahora hay que despertar al resto.
A los republicanos de a pie: el partido es de ustedes, no de los comunicados
A ustedes, los que leen esto con rabia y con miedo de que se nos escape lo que tanto costó ganar, una última palabra.
Los cubanos, venezolanos, nicaragüenses, judíos y trabajadores hispanos que le dieron este condado al GOP no lo hicieron por una camiseta ni por una foto. Lo hicieron porque reconocieron al enemigo cuando lo vieron y porque se organizaron para pararlo. Esa memoria no se hereda: se renueva. Cada ciclo. Cada puerta. Cada sábado en el Tropical Park.
Los midterms no perdonan a los que se durmieron creyendo que ya habían ganado. La izquierda no duerme, y ese es su arma más poderosa en Miami, en Tallahassee y en Washington. Pero del otro lado también hay gente que ya no duerme: están en Bird Road todos los sábados, ondeando banderas que conocen bien el precio de perderlas. Únanse a ellos. Despertemos de una vez, en los tres frentes, antes de que el despertador lo pongan ellos.
Esta columna refleja la opinión del autor sobre la estrategia política en Miami-Dade, Florida y a nivel federal de cara a las elecciones intermedias de 2026.
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