Tabla de Contenido/ Table of Contents
- 1 Nacen Solas y el Diablo las Junta: Eileen Higgins y Laura Anderson 2025. El Activismo Unido de Eileen Higgins y Laura Anderson en la Política Radical de Miami
- 2 Agenda Socialista y Woke en sus Bases de Gobierno
- 3 La Eileen de Campaña vs. la Eileen de la Silla: El Cuento en MIA No Cuadra
- 4 La respuesta: silencio. “Nunca oí nada de vuelta de la compañía”, admite.
- 5 Ahí es donde el refrán encaja perfecto: Nacen solas… y el diablo las junta.
- 6 Ethical Leadership for Miami: la chequera que explica muchas cosas
- 6.1 Es decir, el mensaje y la chequera pasan por las mismas manos.
- 6.2 Hay un detalle que no es menor y que casi nunca entra en la propaganda oficial: Christian Ulvert no solo es el cerebro político de Higgins; también es agente registrado de la Embajada de Qatar
- 6.3 Todo esto dibuja un patrón:
- 6.4 El Diablo de la Política las Junta
- 7 El 9 de diciembre decidirá si Miami abraza o rechaza este pacto diabólico.
Nacen Solas y el Diablo las Junta: Eileen Higgins y Laura Anderson 2025. El Activismo Unido de Eileen Higgins y Laura Anderson en la Política Radical de Miami
En el turbulento escenario político de Miami, donde las ideologías chocan con la historia de exiliados y la economía de un hub global como el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), surge una alianza que encarna el refrán popular: «Nacen solas y el diablo las junta».
Eileen Higgins y Laura Anderson, dos mujeres que compitieron en la elección para alcaldesa de Miami el 4 de noviembre de 2025, representan esta unión diabólica.
Ambas, impulsadas por agendas progresistas y de izquierda, se unieron en manifestaciones laborales y foros políticos, destacando sus ideas radicales en temas como derechos de los trabajadores, socialismo y reformas sociales.
Aunque Higgins avanzó a la segunda vuelta contra Emilio González (programada para el 9 de diciembre de 2025), y Anderson fue eliminada en la primera ronda con menos del 1% de los votos, su activismo compartido revela las torsiones en la política local bajo la administración de Daniella Levine Cava, donde normas se violan y la doble moral reina.
¿Qué las une?: sus campañas electorales, afinidades ideológicas, participación en protestas, contradicciones en acciones políticas, acusaciones de comunismo y socialismo radical, y comparaciones con figuras como Zohran Mamdani.

Exploramos cómo estas mujeres, nacidas en contextos independientes, son juntadas por el «diablo» de la política miamense –un sistema blindado a agendas pro-empresariales que permite violaciones normativas mientras fomenta alianzas oportunistas.
Campañas Electorales: Dos Mujeres en la Carrera por Miami
Ambas mujeres entraron en la contienda no partidista para alcaldesa de Miami en 2025, entre 13 candidatos.
Laura Anderson, miembro del Socialist Workers Party (SWP), promovió una plataforma socialista enfocada en derechos laborales, amnistía para inmigrantes y reformas económicas, pero su campaña fue marginal, reflejando el rechazo de Miami a ideas percibidas como radicales. britannica.com
Se trata de representaciones editoriales y satíricas, inspiradas en las posturas políticas y declaraciones públicas de Laura Anderson, incluyendo su admiración declarada por Fidel Castro, dictador de Cuba.
Estas imágenes no documentan hechos ocurridos ni pretenden mostrar eventos reales, sino que ilustran de forma gráfica lo que pudo haber sido una escena coherente con esa admiración política.
Cualquier parecido con fotografías reales, actos oficiales o encuentros históricos es puramente recreativo y debe entenderse dentro del marco de la libertad de expresión, la crítica política y la opinión editorial.
Eileen Higgins, ex comisionada demócrata de Miami-Dade, enfatizó al menos en lo que plantea, no asi mucho en acciones: vivienda asequible, tránsito público y resiliencia ambiental, ganando el primer lugar en la ronda inicial con respaldos del DNC, Partido Demócrata de Florida, sindicatos como SEIU y AFL-CIO, y figuras como la alcaldesa Levine Cava. reddit.com
Su avance a la segunda vuelta nacionaliza la elección, con Trump respaldando a González y acusando a Higgins de izquierdismo extremo. ksbw.com
Lo que las une electoralmente es su participación en un foro de candidatos organizado por grupos progresistas en septiembre de 2025, coauspiciado por Florida Student Power, Florida Rising Together, Miami Freedom Project for Democracy, Equality Florida, Engage Miami, Miami Workers Center, Catalyst Miami, CLEO Institute, SAVE, Escarment Foundation for the Needy y United & United Inc.
Ambas, junto a otros seis candidatos, discutieron temas progresistas, destacando una alineación temporal en causas sociales pese a sus diferencias.
Agenda Socialista y Woke en sus Bases de Gobierno




Las plataformas de gobierno de Anderson y Higgins incorporan elementos de agenda socialista y «woke» (conciencia social progresista en temas de justicia racial, de género y ambiental), aunque con intensidades diferentes.
Laura Anderson, como candidata del SWP, defiende una agenda abiertamente socialista: aboga por que los trabajadores tomen el poder político, luchen contra la crisis capitalista y formen su propio partido independiente de los demócratas y republicanos. isreview.org
Sus propuestas incluyen reformas económicas radicales, como la redistribución de la riqueza, amnistía incondicional para inmigrantes y solidaridad internacional con causas como la independencia de Puerto Rico, alineadas con ideales trotskistas.
En el aspecto «woke», Anderson promueve la igualdad social y la lucha contra la opresión, criticando el sistema capitalista por perpetuar desigualdades raciales y de género, aunque su enfoque es más clasista que identitario.
Eileen Higgins, por su parte, presenta una agenda progresista con tintes socialistas «suaves» y elementos «woke» prominentes.
Su plataforma se vende como “asequibilidad de la vivienda”, pero en la práctica se traduce en políticas de control de rentas y subsidios públicos que sus críticos señalan como intervencionismo socialista… con precios que siguen lejos del bolsillo real de la gente.
Habla de expansión del transporte público mediante más inversión estatal para “reducir desigualdades”, pero aunque falló con la propuesta anterior de buses eléctricos, donde decenas de vehículos quedaron inoperativos tras la quiebra del proveedor Proterra, mientras el pueblo lleva años pidiendo algo mucho más concreto: extender de verdad el Metrobus hasta Florida City.
Y envuelve todo en el discurso de la “resiliencia ambiental” y la “justicia climática”, priorizando supuestamente a las comunidades vulnerables, cuando la pérdida de tierras agrícolas en el condado es más que evidente y su respaldo sistemático a desarrollos casi sin freno lo demuestra, aunque se mire hacia otro lado frente a la alerta climática y al impacto sobre el acuífero de Miami-Dade.
En lo «woke», Higgins apoya derechos LGBTQ+ (endosada por Equality Florida), equidad racial en políticas urbanas y anti-corrupción para proteger minorías, aunque enfrenta acusaciones de «socialismo silencioso» y patrones de «pay-for-play» que contradicen su narrativa de transparencia. nytimes.com


Estas bases unen sus visiones: un gobierno más intervencionista y consciente socialmente, aunque Higgins lo enmarca en pragmatismo demócrata.
Ideas de Izquierda Radical: Afinidades y Acusaciones
Anderson es abiertamente radical: como discípula autoproclamada de Fidel Castro, a quien admira como líder por avances en educación y salud, visitó Cuba tres veces y lo defendió en entrevistas, generando backlash en la comunidad cubano-americana. history.com
Su afiliación al SWP, un partido trotskista, y énfasis en socialismo la posicionan en la izquierda extrema, aunque no recibió endoso directo de la Democratic Socialists of America (DSA).
Higgins, en cambio, es una demócrata mainstream con endosos establishment, pero enfrenta acusaciones de radicalismo por su énfasis en políticas progresistas y un tweet de 2020 interpretado como simpatía por la DSA. No hay evidencia de endoso DSA en 2025; sus respaldos son de demócratas convencionales.
Sin embargo, críticos la comparan con Zohran Mamdani, el alcalde socialista musulmán de Nueva York (electo en 2025, miembro DSA), tildado de «comunista islamista radical» por conservadores como Trump.
Higgins condena a Castro como «tirano», pero su foco en vivienda y labor une percepciones de izquierda radical con Anderson. quora.com. Ella sabe que a Miami-Dade no se puede hablar de Fidel Castro como lo hizo Anderson.
Fidel Castro, como guía para muchos socialistas, es venerado por su rol en la Revolución Cubana de 1959, que derrocó al régimen de Batista y estableció el primer estado comunista en el hemisferio occidental.
Sus partidarios lo ven como un campeón del socialismo y el antiimperialismo, destacando avances en justicia social y económica, como la universalización de la salud y la educación, la erradicación del analfabetismo y la independencia de Cuba frente a la influencia estadounidense.
Castro se declaró marxista-leninista en 1961 y mantuvo el socialismo a pesar del colapso soviético, inspirando a líderes izquierdistas globales con su resistencia al capitalismo y su mentoría a nuevos movimientos progresistas. en.wikipedia.org +4
Sin embargo, en Miami-Dade, Castro genera un rechazo visceral entre los cubano-americanos, muchos de ellos exiliados o descendientes que huyeron del régimen por represión política, ejecuciones, confiscaciones de propiedades y falta de libertades.
Miami, epicentro de la diáspora cubana, alberga una comunidad que lo ve como un dictador tirano, y celebraciones en las calles ante noticias de su muerte o renuncia reflejan un odio profundo arraigado en experiencias personales de pérdida y exilio.
Este anticomunismo influye en la política local, favoreciendo el embargo estadounidense y rechazando cualquier simpatía hacia el castrismo. nbcnews.com
Activismo Compartido: La Manifestación en el MIA y Derechos Laborales
Su unión más visible ocurrió en la manifestación del Día del Trabajo en septiembre de 2025 en el MIA, donde trabajadores sindicalizados protestaron por salarios justos y condiciones seguras.
Un video muestra a Higgins marchando con empleados y Anderson uniéndose a los cánticos, posicionándose como aliadas laborales. Esta protesta violó potenciales regulaciones, como límites informales de 25 personas sin permisos, pero fue tolerada bajo la agenda de Levine Cava, quien supervisa el MIA y prioriza eficiencia sobre estrictas normas.Higgins ha testificado en Washington sobre condiciones precarias en el MIA, como en su visita de diciembre de 2018 donde presenció vehículos deteriorados, intimidación por supervisores de Eulen y salas de descanso infestadas.
Escribió al CEO de Eulen sin respuesta, instando a aerolíneas como American y Delta a intervenir, pero el Departamento de Aviación aclaró su limitada jurisdicción. Anderson, menos vinculada al MIA, se alineó con estos temas en su campaña.La Doble Moral en la Política de Miami-Dade
Aquí radica la contradicción: Higgins, como comisionada, aprobó contratos con compañías como Eulen sin cláusulas protectoras para trabajadores, permitiendo extensiones sin licitación y concesiones multimillonarias que priorizan empresas sobre empleados. Aunque impulsó la terminación de Eulen en 2021, críticos ven hipocresía: protestar con los trabajadores mientras se aprueban convenios que perpetúan problemas.
Bajo Levine Cava, el MIA ve campañas como «I AM MIA» que blindan intereses corporativos, torciendo regulaciones para manifestaciones o contratos.El radicalismo de Anderson añade capas: sus vistas sobre Castro alimentan narrativas de «comunismo», uniendo percepciones con Higgins en un condado anticomunista.
La Eileen de Campaña vs. la Eileen de la Silla: El Cuento en MIA No Cuadra
En televisión, Eileen Higgins se vende como la comisionada valiente que se mete “de incógnito” al aeropuerto para escuchar a los trabajadores.
El reportaje lo deja claro: en diciembre, cuenta ella, logró convencer a tres empleados para que la llevaran a un recorrido por MIA porque tenían miedo de perder su trabajo si hablaban.Relata que vio vehículos “rattly”, destartalados, con los que cargan y descargan suministros.
Que entró a un break room con cucarachas. Que un supervisor de Eulen se le paró arriba, cruzó el salón y lanzó el “there’s going to be trouble here”, en un claro intento de intimidación. Ella misma lo dice: “And I’m a county commissioner… it was intimidating”. Después del tour, vuelve a su oficina y escribe una carta al CEO de Eulen America. Ahí se queja de la conducta del supervisor, del miedo de los empleados y del trato indigno.
La respuesta: silencio. “Nunca oí nada de vuelta de la compañía”, admite.
En cámara, remata con una frase redonda: que el aeropuerto no es propiedad privada, que “este aeropuerto pertenece al pueblo de Miami-Dade”, que los trabajadores solo están pidiendo agua, un break room sin cucarachas y equipos seguros, y que las aerolíneas (American, Delta) tienen responsabilidad porque son las que contratan a Eulen.
Suena bien. Suena heroico. Pero cuando miras el cuadro completo, algo no cierra.
El doble juego: benefactora en las cámaras, firma fácil en los contratos. Porque una cosa es la Eileen que habla en el reportaje… Y otra muy distinta es la Eileen que se sienta en la Junta de Comisionados: Desde su silla de comisionada ha respaldado, sin mayor pelea pública, contratos, permisos generales y acuerdos que permiten operar a este tipo de compañías en MIA.
Si de verdad le impactó tanto lo que vio, su herramienta no era solo una carta “ofendida” al CEO, sino su voto y su presión política sobre el propio condado y sobre los términos de los acuerdos con los operadores.
El propio Departamento de Aviación reconoce en su comunicado que “no tiene jurisdicción ni autoridad federal mandatada sobre Eulen o cualquier otro ‘permittee’ más allá de los términos de su General Aeronautical Service Permit Agreement”.
Traducción simple: la única correa de control que tiene el condado es el contrato.Y ahí es donde entra la pregunta incómoda: ¿Qué hizo Higgins, desde su poder formal, con esa correa? ¿Propuso enmiendas? ¿Exigió cláusulas de seguridad y condiciones mínimas claras? ¿Planteó sanciones automáticas por violaciones? ¿Amenazó con no renovar o cancelar el permiso si no se corregían los abusos?
Nada de eso aparece en su propio relato. Solo hay una carta, un silencio corporativo… y un cierre dramático ante la cámara.
En campaña, así se presentó para ser elegida: como la voz de los trabajadores, la que se mete hasta el fondo del aeropuerto, la que “enfrenta” a las empresas.
Desde la silla, lo que vemos es otra cosa: Por un lado, aprueba sin grandes condicionamientos el entramado de contratos que mantiene en pie ese modelo de subcontratación barata.
Por otro, se proyecta como la benefactora de los empleados que ahora protestan en MIA, marchando y posando a su lado como si ella no formara parte de la estructura que permitió esos abusos.
Eso se llama doble moral política: usar el sufrimiento de los trabajadores como escenografía, mientras se preserva intacto el sistema que los explota.“Este aeropuerto pertenece al pueblo”… pero el pueblo no manda.
Hay otro detalle clave: Higgins repite que el aeropuerto “pertenece al pueblo de Miami-Dade”. En teoría, es cierto. MIA es un activo público.
Pero en la práctica: el gobierno condal impone regulaciones duras para las manifestaciones, limita dónde se puede protestar, crea zonas acotadas y hasta tasas si el grupo pasa cierto número de personas, mientras que las empresas que operan en el mismo aeropuerto se escudan en la falta de “jurisdicción” directa para esquivar responsabilidades.
Al ciudadano común se le aplica el reglamento al milímetro. A las corporaciones se les aplican excusas técnicas. Y la comisionada que debería romper esa incoherencia se queda en el plano cómodo del discurso y el performance.
Cuando las fichas encajan: Higgins, Laura Anderson, Fidel y DSA. Y ahora, a ese cuadro le sumas la escena reciente: Eileen Higgins en una manifestación en MIA, del brazo político de sindicatos y activistas, vendiéndose una vez más como “la voz de los trabajadores”.
Laura Anderson, candidata del Socialist Workers Party, presente en la misma protesta, una mujer que se declara abiertamente admiradora de Fidel Castro, que ha viajado a Cuba varias veces como “brigadista” y se presenta como discípula del modelo revolucionario que expulsó a cientos de miles de personas que hoy viven precisamente en Miami.
El entorno de organizaciones de izquierda radical como la DSA, que se han ido sumando a estas luchas con una agenda ideológica clara, muy lejos del sentido común de la mayoría silenciosa del condado.
Ahí es donde el refrán encaja perfecto: Nacen solas… y el diablo las junta.
Por un lado, una comisionada demócrata que juega a la moderada, pero que construye su carrera rodeada de sindicatos, ONGs y activismo “pro-trabajador” sin tocar el corazón del negocio.
Por el otro, una candidata socialista que reivindica a Fidel Castro, respaldada por estructuras radicales que ven estos conflictos en MIA como laboratorio político para empujar su agenda.
Las dos se encuentran en el mismo escenario, el mismo conflicto y el mismo relato: empresas malas, trabajadores víctimas, y ellas, como salvadoras.
Pero si miras el expediente de contratos, permisos, votaciones y omisiones… la historia es otra.
Conclusión de fondo: no es ignorancia, es un modelo. Cuando lo unes todo —la visita “valiente” al aeropuerto, la carta sin respuesta, la excusa de falta de jurisdicción, la firma tranquila de contratos, la foto en la manifestación, la alianza de hecho con una discípula de Fidel y estructuras como DSA— lo que queda no es un malentendido.
Es un modelo de poder: Se mantiene un sistema de subcontratación precaria que exprime al trabajador al máximo. Se usan las denuncias legítimas de esos trabajadores como combustible político. Se prometen cambios en discursos, marchas y audiencias públicas. Y a la hora de la verdad, donde se escribe la letra pequeña que podría cambiarlo todo, no se toca el núcleo del negocio.
Tú ya lo dijiste en una frase que lo resume todo: “Así habló para ser elegida; desde su silla de comisionada, lo ha cumplido… lo dudo.”
El video, el reportaje y las protestas no la desmienten. La desmiente su propio expediente.
Ethical Leadership for Miami: la chequera que explica muchas cosas
Si alguien todavía duda de la relación entre Eileen Higgins y los desarrolladores, basta mirar la letra pequeña de su maquinaria económica. Su comité político, Ethical Leadership for Miami, presentó sus primeros documentos el 24 de marzo, apenas una semana antes de que Higgins registrara formalmente su campaña a la alcaldía en abril. El detalle clave: el chairman de la PAC es Christian Ulvert, el mismo que funge como jefe de campaña de Higgins.
Es decir, el mensaje y la chequera pasan por las mismas manos.
Hasta finales de junio, la PAC había recaudado $250,700, mientras que la campaña oficial de Higgins sumaba otros $88,325. En total, casi $340,000, de los cuales ya se habían gastado $132,000 al 30 de junio. No es poco dinero para una candidata que se vende como “la voz de los trabajadores” y la defensora de la “vivienda asequible”.
¿De dónde sale esa plata?
Cuando uno revisa la lista de donantes, la película es clara:
- $50,000 (divididos en cuatro aportes de $12,500) del desarrollador inmobiliario Related Companies, que necesita el visto bueno del condado para levantar dos torres de vivienda asequible y “workforce housing”, más hotel y comercios frente al Jackson Memorial, en el Health District.
- $40,000 desde la PAC Miami-Dade Safe & Secure PC, que Ulvert ya había usado antes para la campaña de James Reyes a sheriff.
- $25,000 de la heredera farmacéutica y mega donante demócrata Barbara Stiefel, residente de Coral Gables.
- $15,000 de la firma de desarrollo PWV Group 1 Holdings, LLC, ligada al proyecto Miami Worldcenter.
- $10,000 del desarrollador Morgan Sirlin, vicepresidente de Adler Development.
- $10,000 de LSN Partners, una firma de cabildeo de peso, encabezada por Alex Heckler y Michael Llorente.
- $8,000 procedentes de cuatro empresas distintas con la misma dirección, vinculadas al CEO de Terra Development, David Martin.
- Y aportes de $5,000 de figuras como el propio Alex Heckler (a título individual), el lobista y ex legislador estatal Manny Prieguez, y Alfonso Costa, COO de Falcone Group, otro grupo fuerte en proyectos de usos mixtos.
La PAC no solo recauda: también riega dinero en el mismo círculo interno. Más de $51,000 se han ido en “consultoría, producción de materiales, outreach y staffing” a través de las propias firmas de Ulvert. Otros $31,980 en correo directo, materiales de campaña y pauta digital con MDW Communications (Michael Worley), el mismo consultor que hizo una encuesta el mes pasado. Y $17,112 se destinaron a fundraising y eventos.
Un detalle que no pasa desapercibido: el reporte incluye un reembolso de $2,568 a la propia Higgins y a Maggie Fernández, su jefa de despacho en el condado, por gastos de viaje, alojamiento y transporte para asistir a la Blue Gala del Partido Demócrata en el Seminole Hard Rock Hotel & Casino. Un evento al que, perfectamente, podían haber llegado en carro. Que el dinero pase por la PAC y termine financiando networking partidista de alto nivel no es ilegal, pero sí revela prioridades.
Hay un detalle que no es menor y que casi nunca entra en la propaganda oficial: Christian Ulvert no solo es el cerebro político de Higgins; también es agente registrado de la Embajada de Qatar
Ulvert cobra mensualmente por hacer comunicaciones y relaciones públicas para ese régimen. Florida Politics
Qatar es un país donde, según organizaciones como Amnesty International, se persigue la disidencia y se penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. WLRN
Ulvert, que se declara abiertamente homosexual y está casado con un hombre, reconoce que los funcionarios qataríes saben quién es y cómo vive, y aun así viaja, asesora y limpia la imagen internacional de ese gobierno. El problema aquí no es su orientación sexual, sino la contradicción brutal entre el discurso “pro derechos humanos, pro minorías, pro igualdad” que vende en Miami y el hecho de trabajar —bien remunerado— para un Estado que mantiene leyes y prácticas abiertamente contrarias a esas libertades.
Para muchos críticos, esto no parece un simple contrato de relaciones públicas: Qatar pone un pie en Miami a través de un consultor clave del establishment demócrata local, con la vista puesta primero en la ciudad y, en última instancia, en el poder político de todo Miami-Dade.


Todo esto dibuja un patrón:
- En público, Higgins se presenta como la campeona de la “vivienda asequible”, la justicia social y los trabajadores del MIA.
- En la práctica, su principal músculo financiero viene de desarrolladores, firmas de cabildeo y grandes donantes azules con intereses directos en proyectos inmobiliarios y decisiones del condado.
- Y la estructura de la PAC permite que las mismas consultoras que manejan su campaña facturen buena parte de los gastos.
¿Qué esconde esta relación?
No hace falta inventar conspiraciones: los números hablan solos. Si tu campaña depende de millones en proyectos inmobiliarios, cabilderos y PACs aliados, ¿a quién le vas a responder primero cuando llegue la hora de decidir sobre zonificación, alturas, densidades y “vivienda asequible” con precios de lujo?
Ese es el verdadero contexto cuando Higgins se para en una manifestación de trabajadores o habla de proteger al vecino de a pie. Detrás del discurso, la chequera deja claro quién tiene asiento preferente en la mesa.
El Diablo de la Política las Junta
Higgins y Anderson nacen solas –una demócrata pragmática, la otra socialista declarada– pero el diablo las junta en activismo compartido, foros progresistas y protestas que desafían el status quo.
Sus ideas de izquierda, reales o percibidas, las convierten en símbolo de divisiones miamenses: ¿quiere el pueblo una «Mamdani femenina» como Higgins, o rechaza el radicalismo de Anderson? En un gobierno blindado a agendas, esta unión resalta cómo la política tuerce normas, fomenta dobles morales y alinea opuestos en la lucha por el poder.
El 9 de diciembre decidirá si Miami abraza o rechaza este pacto diabólico.

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